















Este paraje fué modelado por la erosión del río Riaza que dibuna un par de meandros antes de llegar a los pies de Maderuelo. Aquí, una mayor erosión en el talud dejaron al descubierto una corona de rocas calizas horadadas por un sinfín de oquedades, fracturas y cuevas.
Estos riscos forman el lugar ideal para que aniden las aves rupícolas, como el buitre leonado, alimoche y algunas otras rapaces.
Además de la protección gracias a su inaccesibilidad, proporciona a estas aves un promontorio desde el que tomar vuelo de una forma fácil y eficaz. Por ello no es raro, divisar varias de estas rapaces sobrevolando los peñascos.