







Alertados por los vigías, el Concejo manda que se monte y dispare el Almajeneque. Ello disuadirá al enemigo de intentar cualquier intento de ataque desde la Solana.
"Quebrando los albores, encabalgados y peones en derredor de la Villa, se acostan a la milicia posando ante las puertas.
Las arrobdas dan aviso que unos hommes andan envueltos en armas, Ayuso los muros. Otrosi, el concejo manda bastir el trabuquete"