








Un intrigante que odiaba a muerte al alquimista, con malas artes acusó al alquimista. Con dolor del alma, la milicia deprisa lo lleva a prisión. Apresado, lo acarrean ante el corro de los alcaldes.
"Un mesturero que quería mal de muerte al alquimista fizo un art para acusarlo. Apriesa, de cuer e de voluntad, la milicia a preson lo toman. Aguisado el prendimiento, lo aducen ante el corral de alcaldes"