

El
primer año se recrea en Maderuelo el ambiente que rodea un día
de feria en una villa del siglo
XII. Artesanos y tenderos que vociferan mientras algún
ladrón es apresado por los guardas y es castigado.
Mendigos, cuentacuentos y doncellas no faltan.
Heráldica.
Se hace un gran esfuerzo para documentar y preparar docenas de
pendones con los blasones de los apellidos más frecuentes en la
actualidad.
Por doquier se plantan tablones con textos ilustrativos de las facetas
más relevantes de la sociedad medieval
Las epidemias. La peste se declara
en Maderuelo y el sayón recorre las calles con la milicia
anunciando las órdenes del concejo. Detrás unos frailes
empujan una carreta que transporta un humilde ataúd.
Este primer año se hizo un homenaje al más importante tesoro de
Maderuelo, los frescos románicos de la
Veracruz que se encuentran depositados en el Museo del
Prado. Se imitaron las pinturas y se aprovecha la visita de
un obispo interesado por la marcha de la obra para que el maestro
explique el significado de las pinturas. Todo ello se
complementa con una exposición permanente.
Este año se muestra las terribles consecuencias de ser acusado de un
delito en la época medieval. El juicio a dos jóvenes
doncellas, acusadas de abortistas, expone la manifiesta
discriminación hacia la mujer. Ellas se acogen al Juicio
de Dios, y según el Fuero, se les aplica la prueba
del hierro candente.
En otro plano, el de las órdenes militares,
asistimos a la ceremonia que ningún no templario jamás pudo ver:
la ordenación de un pobre caballero de Cristo.
La guerra.
Omnipresente en la Extremadura castellana. Maderuelo
construye dos maquinas de asedio: Una torre de asalto (bastida)
de casi 9mts y un almajeneque o trabuquete,capaz de lanzar piedras a varios cientos de metros.
Dios y Fe.
Dominan la sociedad. Nosotros lo reflejamos en una misa cuyo
sermón gira en torno a la guerra
santa y en unas lecciones magistrales de filosofía a cargo de un
dominico.
El baile.
La danza era una de las diversiones más comunes. Jóvenes y
mayores se divierten bailando unos sencillos branles
en círculo.
Se
recrea el 1163 (año 1201 según la era hispánica).
El rey Alfonso VIII de Castilla sólo tiene 8 años y es menor de edad,
disputándose su custodia los clanes más poderosos de Castilla: los Lara y los
Castro.
Es una época de guerra civil, con grupos de
soldados merodeando y saqueando, que aprovecha el rey de León,
Fernando II, para anexionarse toda la Tierra de Campos. El
año anterior, éste atacó Segovia y Toledo. Esta
situación de guerra
se usa para narrar que una mesnada leonesa atacó la Tierra de
Maderuelo, robando ganado y matando algunos pastores
desprevenidos. Por ello , el concejo exige servicios de
vigilancia (atalayeros)
a los vecinos.
Todos los hombre deben contribuir a la defensa de la Tierra (apellido).
La Hueste de Maderuelo. Año tras año mejor pertrechada, la hueste ha hecho una incursión sobre la frontera del Tajo, en busca de botín y
ganado. Quien no acude, debe pagar la fonsadera.
Por ello, Maderuelo está muy desguarnecido en estos días.
El Fuero
lo regula todo.
Maderuelo obtiene el rango de Villa al secesionarse de la Tierra de
Sepúlveda, cuyo Fuero se usó como ejemplo para la reploblación
de gran parte de la Extremadura castellana. Por ello, se usa dicho
Fuero para documentar impuestos, castigos y deberes.
La Justicia.
Guiada por el fuero y las hazañas
de los jueces, se muestra implacable. Una acusación de robo de reliquias
sirve para narrar la condena a un vecino y para dirimir el pago de
impuestos sobre los ganaderos, privilegiados frente a los
agricultores.
La vida
cotidiana es dura. Guerras, sequía intermitente, plagas y
enfermedades diezman la población. Sin embargo, hay que
disfrutar con nuevos bailes, cada vez más sofisticados.
Alrededor del castillo existen varias colaciones
o barrios. Cada uno elige a su alcalde
y entre ellos al Juez.
Todos forman el concejo , que se reúne los domingos.
Pasarán muchos siglos antes de que se vea otro gobierno tan
democrático.
Para reflejar la
organización de una villa, se muestra cómo los
alcaldes elegidos por cada parroquia,
y presididos por el juez, elegido
entre ellos, celebran audiencia en el Corral
de los alcaldes. Aquí dirimen pleitos entre campesinos a
causa de unas lindes o interceden entre ganaderos y agricultores,
siempre ateniéndose a los dictados de la
Carta Forera de la Villa.
En el corral de alcaldes irrumpen unos padres desesperados por
el rapto de su hija, doncella o manceba en cabellos.
Testigos declaran que lo hizo un vecino de la villa, a la luz del
día. Una vez presos, se descubre que eran novios no
consentidos por los padres. Este drama permite mostrar cuán
diferentes eran las leyes para las mujeres en los fueros.
Si ella declarara haber consentido de buen grado, ganaría su amor
pero sería desheredada por su
familia. Si declarara haber sido forzada, el forzador
simplemente pagaría una multa y sería
desterrado de la Villa y Tierra.
La Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo vive un
periodo de esplendor
en la segunda mitad del siglo XII, apenas un siglo después de
haber sido definitivamente reconquistada, en el
1011.
Las gentes del Riaza organizan frecuentes razzias sobre los reinos
taifas al sur del Tajo. Por ello, la organización militar
dejará hondo calado en esta sociedad.
Se representa la llegada de la hueste de la villa, integrada por algunos
caballeros pardos y las milicias concejiles.
Tras el retorno, se muestra cómo los parroquianos
acuden a las tabernas, pues en la milicia, los vecinos de una misma parroquia
estaban íntimamente ligados. Debían luchar juntos y ocupar
tiendas comunes. Incluso repartían en común el fruto
de los saqueos así como los castigos.
Aparte de las razzias y cabalgadas,
con el objeto de obtener ingresos gracias al saqueo, la milicia también se
verá obligada a acudir a las armas para defender a la Villa, su Tierra, aldeas y
lugares. Esto se conocía como apellido.
Al apellido estaban obligados todos los villanos y no tenían
derecho a recibir compensación ni soldada
alguna.
El obispo de Sigüenza pernocta en la Villa y bendice los pendones y guiones de la milicia, que han sido depositados la vispera en la iglesia mayor. Se trata de una ceremonia que se remonta siglos atrás, cuando el ejercito visigodo partía en campaña desde Toledo.
Un heraldo anuncia la llegada del Rey y su curia toda. Según es Fuero, el Rey debe pedir el yantar al concejo. Los villanos, aunque no apelan a su derecho foral de negar el yantar a su Rey, afrontan la nueva con disgusto, por el cuantioso gasto que acarrea. En el fuero, se regula cuánto debe aportar cada parroquiano en leña, vino, paja o comida para dar posada a la curia regia. Como compensación, el Rey suele conceder audiencia y hacer donación de algunas prebendas.
Sirviendo en la milicia, algunos villanos portan fustíbalos, una suerte de honda enastada, capaz de lanzar proyectiles con terrible fuerza. Con ellos hostigarán a una mesnada enemiga que tratará de tomar el Puente Viejo y asaltar la ermita de la Veracruz.
La milicia se concentra ante los muros de la Villa. Un año
más el obispo de Sigüenza bendice los pendones
y guiones de la milicia. Alguien denuncia ante el corral
de alcaldes que se practica la alquimia
en casa de un vecino.
Éste es prendido por la milicia y encarcelado. Le espera
una condena de muerte.
Ante la horca, el alquimista es defendido por los
Hospitalarios, que el XIII abogaron a favor de estas prácticas.
En el corral de Maese Toninos se podrá ver el funcionamiento de
una alquitara, destilando esencias.
Una vez más, la Villa es hostigada por una hueste compuesta
de golfines, caballeros desnaturalizados y algunos mercenarios y
farfanes. Buscan botín, ganado y cautivos.
La
milicia retorna de correr la sierra de Jaén y posa ante Santa
María, para rezar el Non Nobis ante la Virgen y dar gracias por
su socorro. Tras la bendición de pendones y señas, se
procede al reparto de botín entre los cuadrilleros
de la milicia y mesnadas amigas, según manda
el Fuero de la Villa.
En el corral de Maese Toninos se podrá ver, un año más, el funcionamiento de
una alquitara, destilando
alcoholes.
Al caer la tarde, La Veracruz es cercada por una poderosa
hueste y caen numerosos villanos tratando de socorrerla.
En el día del Señor, tendrá lugar un Paso Honroso ante Santa
María, donde retadores venidos de fuera, intentarán vencer a los
mantenedores.