deas de Maderuelo Siglo XII 

  Año tras año pretendemos divulgar diversos aspectos de la vida de las gentes que poblaron esta Villa hace unos 800 años.  Por ello todas las escenas tienen un trasfondo histórico. A continuación, exponemos las ideas sobre las que hemos basamos cada celebración de Maderuelo Siglo XII

 

  

El primer año se recrea en Maderuelo el ambiente que rodea un día de feria en una villa del siglo XII.  Artesanos y tenderos que vociferan mientras algún ladrón es apresado por los guardas y es castigado.  Mendigos, cuentacuentos y doncellas no faltan.

Heráldica.  Se hace un gran esfuerzo para documentar y preparar docenas de pendones con los blasones de los apellidos más frecuentes en la actualidad.

Por doquier se plantan tablones con textos ilustrativos de las facetas más relevantes de la sociedad medieval

  • Las epidemias de peste que asolaron Castilla

  • Jerarquía de los templarios

  • Origen de los bancos

Las epidemias.  La peste se declara en Maderuelo y el sayón recorre las calles con la milicia anunciando las órdenes del concejo.  Detrás unos frailes empujan una carreta que transporta un humilde ataúd.  

Este primer año se hizo un homenaje al más importante tesoro de Maderuelo, los frescos románicos de la Veracruz que se encuentran depositados en el Museo del Prado.  Se imitaron las pinturas y se aprovecha la visita de un obispo interesado por la marcha de la obra para que el maestro explique el significado de las pinturas.  Todo ello se complementa con una exposición permanente.

 

Este año se muestra las terribles consecuencias de ser acusado de un delito en la época medieval.  El juicio a dos jóvenes doncellas, acusadas de abortistas, expone la manifiesta discriminación hacia la mujer.  Ellas se acogen al Juicio de Dios, y según el Fuero, se les aplica la prueba del hierro candente.

En otro plano, el de las órdenes militares, asistimos a la ceremonia que ningún no templario jamás pudo ver: la ordenación de un pobre caballero de Cristo.

La guerra.  Omnipresente en la Extremadura castellana.  Maderuelo construye dos maquinas de asedio:  Una torre de asalto (bastida) de casi 9mts y un almajeneque o trabuquete,capaz de lanzar piedras a varios cientos de metros.

Dios y Fe.  Dominan la sociedad.  Nosotros lo reflejamos en una misa cuyo sermón gira en torno a la guerra santa y en unas lecciones magistrales de filosofía a cargo de un dominico.

El baile.  La danza era una de las diversiones más comunes.  Jóvenes y mayores se divierten bailando unos sencillos branles en círculo.

 

 Se recrea el 1163 (año 1201 según la era hispánica).  El rey Alfonso VIII de Castilla sólo tiene 8 años y es menor de edad, disputándose su custodia los clanes más poderosos de Castilla: los Lara y los Castro. 

Es una época de guerra civil,  con grupos de soldados merodeando y saqueando, que aprovecha el rey de León, Fernando II, para anexionarse toda la Tierra de Campos.  El año anterior, éste atacó Segovia y Toledo.   Esta situación de guerra se usa para narrar que una mesnada leonesa atacó la Tierra de Maderuelo, robando ganado y matando algunos pastores desprevenidos.  Por ello , el concejo exige servicios de vigilancia (atalayeros) a los vecinos.  Todos los hombre deben contribuir a la defensa de la Tierra (apellido).

La Hueste de Maderuelo.  Año tras año mejor pertrechada, la hueste ha hecho una incursión sobre la frontera del Tajo, en busca de botín y ganado.  Quien no acude, debe pagar la fonsadera.  Por ello, Maderuelo está muy desguarnecido en estos días.

El Fuero lo regula todo.   Maderuelo obtiene el rango de Villa al secesionarse de la Tierra de Sepúlveda, cuyo Fuero se usó como ejemplo para la reploblación de gran parte de la Extremadura castellana.  Por ello, se usa dicho Fuero para documentar impuestos, castigos y deberes. 

La Justicia.  Guiada por el fuero y las hazañas de los jueces, se muestra implacable.  Una acusación de robo de reliquias sirve para narrar la condena a un vecino  y para dirimir el pago de impuestos sobre los ganaderos, privilegiados frente a los agricultores.

La vida cotidiana es dura.  Guerras, sequía intermitente, plagas y enfermedades diezman la población.  Sin embargo, hay que disfrutar con nuevos bailes, cada vez más sofisticados.

Alrededor del castillo existen varias colaciones o barrios.  Cada uno elige a su alcalde y entre ellos al Juez.  Todos forman el concejo , que se reúne los domingos.  Pasarán muchos siglos antes de que se vea otro gobierno tan democrático.

 

  Para reflejar la organización de una villa, se muestra cómo los alcaldes elegidos por cada parroquia, y presididos por el juez, elegido entre ellos, celebran audiencia en el Corral de los alcaldes.  Aquí dirimen pleitos entre campesinos a causa de unas lindes o interceden entre ganaderos y agricultores, siempre ateniéndose a los dictados de la Carta Forera de la Villa.

En el corral de alcaldes irrumpen unos padres desesperados por el rapto de su hija, doncella o manceba en cabellos.  Testigos declaran que lo hizo un vecino de la villa, a la luz del día.  Una vez presos, se descubre que eran novios no consentidos por los padres. Este drama permite mostrar cuán diferentes eran las leyes para las mujeres en los fueros.   Si ella declarara haber consentido de buen grado, ganaría su amor pero sería desheredada por su familia.  Si declarara haber sido forzada, el forzador simplemente pagaría una multa y sería desterrado de la Villa y Tierra.

 

  La Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo vive un periodo de esplendor en la segunda mitad del siglo XII, apenas un siglo después de haber sido definitivamente reconquistada, en el 1011.  Las gentes del Riaza organizan frecuentes razzias sobre los reinos taifas al sur del Tajo.  Por ello, la organización militar dejará hondo calado en esta sociedad.

Se representa la llegada de la hueste de la villa, integrada por algunos caballeros pardos y las milicias concejiles.

Tras el retorno, se muestra cómo los parroquianos acuden a las tabernas, pues en la milicia, los vecinos de una misma parroquia estaban íntimamente ligados.  Debían luchar juntos y ocupar tiendas comunes.  Incluso repartían en común  el fruto de los saqueos así como los castigos. 

Aparte de las razzias y cabalgadas, con el objeto de obtener ingresos gracias al saqueo, la milicia también se verá obligada a acudir a las armas para defender a la Villa, su Tierra, aldeas y lugares.  Esto se conocía como apellido.  Al apellido estaban obligados todos los villanos y no tenían derecho a recibir compensación ni soldada alguna.

  El obispo de Sigüenza pernocta en la Villa y bendice los pendones y guiones de la milicia, que han sido depositados la vispera en la iglesia mayor. Se trata de una ceremonia que se remonta siglos atrás, cuando el ejercito visigodo partía en campaña desde Toledo.

Un heraldo anuncia la llegada del Rey y su curia toda. Según es Fuero, el Rey debe pedir el yantar al concejo. Los villanos, aunque no apelan a su derecho foral de negar el yantar a su Rey, afrontan la nueva con disgusto, por el cuantioso gasto que acarrea. En el fuero, se regula cuánto debe aportar cada parroquiano en leña, vino, paja o comida para dar posada a la curia regia. Como compensación, el Rey suele conceder audiencia y hacer donación de algunas prebendas.

Sirviendo en la milicia, algunos villanos portan fustíbalos, una suerte de honda enastada, capaz de lanzar proyectiles con terrible fuerza. Con ellos hostigarán a una mesnada enemiga que tratará de tomar el Puente Viejo y asaltar la ermita de la Veracruz.

  La milicia se concentra ante los muros de la Villa.  Un año más el obispo de Sigüenza bendice los pendones y guiones de la milicia.  Alguien denuncia ante el corral de alcaldes que se practica la alquimia en casa de un vecino.  Éste es prendido por la milicia y encarcelado.  Le espera una condena de muerte.

Ante la horca, el alquimista es defendido por los Hospitalarios, que el XIII abogaron a favor de estas prácticas.  En el corral de Maese Toninos se podrá ver el funcionamiento de una alquitara, destilando esencias.

Una vez más, la Villa es hostigada por una hueste compuesta de golfines, caballeros desnaturalizados y algunos mercenarios y farfanes.  Buscan botín, ganado y cautivos.  

  

 

  La milicia retorna de correr la sierra de Jaén y posa ante Santa María, para rezar el Non Nobis ante la Virgen y dar gracias por su socorro.  Tras la bendición de pendones y señas, se procede al reparto de botín entre los cuadrilleros de la milicia y mesnadas amigas, según manda el Fuero de la Villa.

 En el corral de Maese Toninos se podrá ver, un año más, el funcionamiento de una alquitara, destilando alcoholes.

Al caer la tarde, La Veracruz es cercada por una poderosa hueste y caen numerosos villanos tratando de socorrerla. 

En el día del Señor, tendrá lugar un Paso Honroso ante Santa María, donde retadores venidos de fuera, intentarán vencer a los mantenedores.