eráldica  

 

PACHECO

De Portugal pasó a España este linaje. Era muy antiguo y noble en aquel reino. En España acrecentó su lustre y nobleza con los servicios que muchos de sus caballeros prestaron a los Reyes de Castilla , con los grandes estados que poseyeron en nuestra patria y que dieron nombre a sus títulos nobiliarios y con sus repetidos enlaces con las mas ilustres, poderosas y principales casas españolas.

ARMAS. Las primitivas del linaje en Portugal: De oro, con dos calderas de sable puestas en palo, cargada cada una de tres fajas endentadas, o gironadas, de oro y gules y gringoladas de sinople. O sea, con cuatro cabezas de serpiente en el asa, dos a cada lado.

En España pintaron el campo de ese escudo, de plata, con las dos calderas endentadas, o gironadas, de oro y gules en dos órdenes y gringoladas de sinople, poniendo ocho cabezas de serpiente en el asa, cuatro a cada lado.

Se lee que lo que forman las fajas de las calderas son girones y cuñas por el entronque de los Pachecos con los linajes de Girón y de Acuña.

 

Su origen lo remontan algunos cronistas nada menos que a la época romana, noventa y dos años antes del nacimiento de Jesucristo, y hablan de un General llamado Vivio Pacieco, del que fue descendiente Lucio Viminio Pacieco, que sirvió a Julio César en Andalucía.

Juan Pacheco, hijo primogénito, tomó el apellido de su madre y fue primer Marqués de Villena, Conde de Xiquena, Duque de Escalona, Maestre de Santiago y gran Valido del Rey don Enrique IV de Castilla, que le hizo merced de dichos títulos. Se educó y crió en el Palacio Real, al lado de dicho Monarca cuando era Príncipe. Casó tres veces: la primera , con doña Juana de Luna, llamada “Angelina”, prima hermana del Condestable don Alvaro de Luna e hija legítima de Frey Rodrigo de Luna, Gran Castellán de Amposta y primera dignidad de la Orden de San Juan de Jerusalén en Aragón, habida en Angelina Cerrialda. 

Estos desposorios se efectuaron en  Toledo, el 27 de Septiembre de 1435 (cuando Juan Pacheco sólo tenía catorce o quince años de edad) por iniciativa y presión del propio don Alvaro de Luna, y contra la validez de esta unión reclamó repetidamente el esposo, hasta que ganó sentencia del Vicario General de la Diócesis de Segovia, Diego Sánchez de Rivas, en 13 de Febrero de 1442, por la cual se declaró la nulidad de aquel matrimonio celebrado sin la voluntad del contrayente y con manifiesta violencia por parte del famoso Condestable y poderoso valido del rey don Juan II. Entonces, en el mismo año de 1442, pasó Juan Pacheco a contraer segundas nupcias, cuando todavía no era Marqués de Villena, con doña María Portocarrero, última de la ilustre familia de Portocarrero y una de las más ricas herederas de Castilla y Señora de Moguer y de Villanueva del Fresno (hija de Pedro Portocarrero, cabeza y pariente mayor de toda la casa de Portocarrero en Castilla y Portugal, y de su mujer doña Beatriz Enríquez, hija, a su vez, de Alonso Enríquez, Señor de Medina de Rioseco y Almirante de Castilla). Viudo de doña María, volvió a casar Juan Pacheco, por tercera vez,  en la villa de Peñafiel (Valladolid) el año de 1472, con doña María de Velasco (hija de Pedro Fernández de Velasco, segundo Conde de Haro y sexto Condestable de Castilla, y de su mujer doña Mencía  de Mendoza, hermana del primer Duque del Infantado).

Del segundo matrimonio de Juan Pacheco con doña María Portocarrero nacieron varios hijos.  Los tres primeros y varones fueron los continuadores de las tres famosas ramas feudales “Pacheco”, “Portocarrero” y “Girón”, en los cuales instituyó don Juan tres mayorazgos. Y como dividió entre ellos sus estados, se dividieron también los apellidos en dichos tres hermanos, llamándose: Diego López Pacheco (segundo del nombre, heredero del primer mayorazgo), Pedro Portocarrero (heredado con el segundo mayorazgo) y Alonso Téllez Girón (apellidado así como poseedor del tercer mayorazgo instituido por su padre, que imponía el apellido “Girón” en memoria de su abuela paterna doña Teresa Téllez Girón, y también el de “Pacheco”, pero alternándolos en los sucesores de este mayorazgo, por lo que uno tenía que llamarse Alonso Téllez Girón y otro Juan Pacheco, y así sucesivamente. Del enlace de don Juan Pacheco con doña María Portocarrero nacieron catorce hijos.

Diego López Pacheco, segundo del nombre e hijo primogénito del segundo matrimonio de su padre con doña María Portocarrero, fue vecino de Toledo, segundo Marqués de  Villena, segundo Duque de Escalona, Pretenso Maestre de Santiago, Capitán General en la guerra de Granada (donde fue herido) y Señor de los grandes estados de su casa. Se halló en las capitulaciones que se hicieron con los moros al entregar éstos la ciudad de Granada. Y por privilegio Real otorgado en aquella vega el 4 de Diciembre de 1491, le hicieron merced los Reyes Católicos de las villas de Serón y Tíjola y sus tierras, cesando en el título de Marqués de Villena por haberlo incorporado a la Corona aquellos Monarcas, a pesar de las diligencias que don Diego López Pacheco hizo para que le fuera restituido. Pero aunque los Reyes Católicos no accedieron a esa restitución, los Señores de esta casa siguieron usando entre sus títulos honoríficos el de Marqués de Villena.

El repetido don Diego casó dos veces: la primera, en tiempos del Rey don Enrique IV, con doña María de Luna, Condesa de San Esteban de Gormaz, llamada Juana de Luna en algunas memorias por confundirla con la primera mujer de su padre (hija de Juan de Luna, segundo Conde de Santistesteban, y nieta de Condestable don Alvaro de Luna), y la segunda vez, con doña Juana Enríquez, vecina de Toledo (hija de Alonso Enríquez, tercer Almirante de Castilla y Conde de Melgar, y de su mujer la Condesa doña María de Velasco). Por este segundo casamiento, los  Reyes Católicos hicieron a los contrayentes nueva merced y confirmación del señorío de Escalona, ratificándoles el título de Duques de dicha villa.

Del primer matrimonio de don Diego López Pacheco con doña María de Luna nació: Juan Pacheco de Luna, que fue tercer conde de Santisteban. Aunque murió sin sucesión, quedó incorporado a esta casa de Pacheco el Condado de Santisteban.

Del segundo matrimonio fueron hijos: Diego López Pacheco, Isabel Pacheco y Magdalena Pacheco.

EN SEGOVIA: Diego López Pacheco, tercero del nombre y natural de Escalona, fue tercer Duque de Escalona, pretenso Marqués de Villena, Conde de Santisteban y de Xiquena, Señor de Belmonte y su tierra y Caballero del Toysón de Oro. Falleció el 7 de Febrero de 1556, siendo sepultado, como sus antecesores, en el Monasterio de El Parral, de Segovia. Había contraído matrimonio con doña Luisa de Cabrera y Bobadilla, natural de Escalona, Marquesa propietaria de Moya, fallecida el 4 de Marzo de 1556 y sepultada en El Parral.

Doña Juana Enríquez también fue sepultada en el Monasterio de El Parral de Segovia, y en su sepultura se lee en una lámina de bronce: “Aquí yaze sepultada doña Juana Enríquez, Duquesa de Escalona, Marquesa de Villena, Condesa de Santisteban, que vivió en mucha conformidad con su marido y fue exemplo y hazaña de buenas mujeres: murió año del Señor 1530, a veynte y seis del mes de abril”.

Su esposo, don Diego, también recibió sepultura en el mismo monasterio, como sus mayores, junto a la primera grada del altar mayor, conteniendo otra lámina de bronce el siguiente epitafio: “Aquí yace sepultado don Diego Pacheco, Duque de Escalona, Marqués de Villena, Conde de Santisteban, Mayordomo mayor de la Corona de Castilla, pecador y muy errado, que murió pidiendo a Dios misericordia: año del Señor de 1529 años en seys de Noviembre”.

            

Los Duques de Escalona acrecentaron ese blasón, usando el siguiente escudo: Partido: en su primer cuartel las anteriores armas, y su segundo cuartel de sable con una banda de oro cargada de nueve cuñas, o girones, de azur, repartidos en dos órdenes, y el centro de la banda, de plata, cargado con una cruz de gules. Bordura de plata y en ella cinco escudetes de azur con cinco bezantes de plata puestos en sotuer y marcado cada uno, en el centro, de un punto de sable, que son las quinas de Portugal, armas de aquel Reino.

 

EN MADERUELO: Aunque en Maderuelo no hay Pachecos hemos recogido un trozo de la historia de esta familia para mostrar cómo llegaron a ser Condes de San Esteban de Gormaz, a cuyo Condado pertenecía entonces la villa de Maderuelo junto con la villa de San Esteban, la ciudad de Osma, Ayllón, Fresno de Cantespino, Baraona, Castilnovo, Alcocer, la villa de Riaza y el castillo de Garci Muñoz. 

Existe un puente muy antiguo, que conserva unos escudos donde figuran las familias con las que emparentaron los Pacheco. Estos escudos se hallan allí para denotar la propiedad del puente a la hora de cobrar el derecho de paso sobre el mismo o derecho de pontazgo ya que por él pasa una cañada:

  • Marqués de Villena: concedido por el Rey Juan II de Castilla a don Juan Pacheco el 12 de septiembre de 1445.

  • Duque de Escalona: concedido por el Rey Enrique IV a don Juan Pacheco el 12 de diciembre de 1472

  • Conde de Xiquena: concedido por Enrique IV a don Juan Pacheco en 1461.

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PROAÑO (PROAÑA)

Hay varias familias de este apellido y probablemente distintas entre sí, según lo acusan sus respectivas procedencias y los escudos de armas que trajeron. Al menos una catalana, otra palentina y otra santanderina.

SUS ARMAS. Las de la casa del lugar de Proaño (Campoó) y de su rama de  Sepúlveda están descritas en el expediente de pruebas del Caballero de la Orden de Alcántara, don Francisco de Proaño y Proaño, en los siguientes términos: “En los dos cuarteles principales, dos cruces puestas sobre ondas de agua, y en los otros dos cinco flores de lis en cada uno y un león arrimado a ellas, y a los pies de dicho escudo una cabeza de moro y un alfange”. Se omiten los esmaltes.

 

 

EN MADERUELO:  Residieron en Sepúlveda y en la villa de Maderuelo, del partido judicial de Riaza en la misma provincia de Segovia. Don Marcelo de Proaño, natural de Maderuelo, casó con doña María de Quemada, natural de Aranda de Duero.

Así los informantes de las pruebas  de nobleza de don Luis de Proaño durante su visita a Maderuelo en 1648 no sólo consultaron a varios testigos, sino que se enteraron del hecho que:

 “En la iglesia parroquial de Santa María, de la villa de Maderuelo, antes de llegar a la capilla mayor, a la mano izquierda, junto al altar de Nuestra señora del Rosario, hay un arco con una tumba y una bayeta negra sobre ella, que es de D. Marcelo de Proaño y Maldonado y de sus herederos, en la cual hay un letrero que dice: JESUS MARIA. Aquí están trasladados los honrrados caballeros y nobles señores Lope de Proaño y Dª Gregoria Maldonado su mujer y Rodrigo de Proaño Maldonado su hijo y Dª Cathalina de Brizuela su mujer cuya traslacion izo azer Dn Marcelo de Proaño Maldonado yjo y nieto de los susso dhos que fue quien edifico este arco y se doto con las tres sepulturas de abaxo juntas con el para ssi y sus yjos y herederos subzesores: Acavose año de mil y seiszientos y veinte y siete. Y encima de dicho arco, por bajo de una cornisa, hay un letrero que dice así: Alabado sea el Santissimo Sacramento y la Pura y Limpia Conzepzion de la Virgen Santissima conservada sin pecado original”. Por supuesto, éstas eran las familias que con sus fieles seguidores y servidores del estado llano dominaban la vida cotidiana de los demás vecinos.

Las tumbas de estas personas fueron trasladadas de la iglesia de San Miguel, donde estaban enterrados, a la de Santa María.

 

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Bibliografía:

  • Enciclopedia de genealogía y heráldica de los hermanos García Carraffa.

  • Biblioteca de Autores Españoles, 68. Madrid, 1953

  • Enciclopedia General Hispana

  • Ronald Cueto Ruiz: La Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo. Academia de Historia y Arte de San Quirce; Segovia, 1996

  • Ronald Cueto Ruiz: Historia de la Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo. Segovia, 1982