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Algarada de la Vera Cruz
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LLamado a las
huestes y mesnadas que tomarán parte en la Algarada. Acuden
gentes de todos los reynos de las Españas. Minutos que se hacen largos aguardando las órdenes que tardan en llegar
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Las
Mesnadas fieles a la Villa de Maderuelo entrenan y juegan las armas, a
la de un posible
ataque mandado desde León. El mando de las lanzas recae sobre un
hermano del Temple. Ved como flamean los gallardetes y el Beauseant
agitados por un fuerte vendaval
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La
Santa Cruz parte
en procesión y se le unen todos los hermanos del Temple y del Hospital,
presentes en la Vera Cruz, en cuyo interior rezan en recogimiento mientras confían en la protección de la Milicia de Maderuelo
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Un
ataque llega
aguas arriba de la mano de una hueste de León. Sorprendidos los vigías, el atalaya es tomado y
prendido fuego, quedando el enemigo leonés dueño de gran parte del
campo.
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El
concejo de
Maderuelo, rehace las líneas y parapetado tras una fila de estacas,
rechaza un segundo ataque con sus arqueros. Mas intento vano,
la primera línea cae rápidamente derrotada y Maderuelo cede terreno.
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Maderuelo
y los
freires de las órdenes militares se repliegan hacia la Veracruz,
formando un muro de escudos y lanzas. Tras una breve tregua,
los leoneses forman un firme muro de escudos, se aproximan
inexorablemente pero con cautela, antes de lanzar su ataque final que
diezma las líneas maderolenses.
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La Algarada culmina dando la victoria a la belicosa hueste leonesa. Es hora de las salutaciones y encuentros. Ved
aquí los
esforzados contendientes, a los que la Villa de Maderuelo les queda muy agradecido
por su entrega.
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Disparos de Almajeneque
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Al ocaso, la Milicia arma
de nuevo
el Trabuquete. Ved cuán peligrosos y devastadores son sus
proyectiles. El paso del Riaza está seguro.
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