| Es el más pequeño de los
buitres ibéricos, con una envergadura alar de 160 cm, y una de
las aves más características de las Hoces del Riaza.
Los adultos presentan una coloración
muy similar al de una cigüeña blanca, con tonos blancos y
negros. Su cola cuneiforme, es decir, en forma de cuña o rombo,
nos permite identificarlos fácilmente.
Otra particularidad radica en su cara
desnuda y vivamente coloreada de amarillo-naranja cuando es
adulto. Los jóvenes en cambio son completamente oscuros.
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| Se alimenta de carroña de
pequeños animales y suele ser una de las primeras especies que
llegan a los cadáveres más grandes.
Su plumaje claro y brillante alerta a
los grandes buitres que acuden rápidamente al festín. |
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| Suele instalar sus nidos en
oquedades y pequeños agujeros en lo cortados rocosos, donde
habitualmente ponen dos huevos, que incuban durante cuarenta días.
Los pollos nacen a finales de mayo y
realizan sus primeros vuelos en agosto.
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| El alimoche es una especie migradora
que, por lo general, pasa el invierno en África, al sur del Sáhara.
Llega a estas tierras en la primera
quincena de marzo y se marcha en la segunda quincena de
septiembre.
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| En las Hoces del Riaza se
pueden observar en la actualidad, unas 10-12 parejas de esta
especie, que se encuentra en franca regresión en los últimos años,
debido al uso indiscriminado del veneno en nuestros campos.
Por ello desde el año 2000, WWF/Adena
está organizando una campaña de seguimiento y control de sus
poblaciones utilizando técnicas de radioseguimiento, anillamiento,
censos directos, etc.
La población ibérica se calculó
entre 1.364 y 1.453 parejas en 1987-1988, aunque en la actualidad
se estima que puede haber bajado más de un 20%.
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Es más
raro su avistamiento dado su mayor escasez y por ausentarse durante el
invierno.
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