|
|
|
Edad Media: Paisaje agrario durante la repoblación (s. X-XIII)
|
En estos siglos la ocupación del suelo en Maderuelo seguiría el siguiente esquema:
A los lados de dichos caminos se encontrarían primero los huertos (siempre cerca de ríos o arroyos), despues las tierras cerealeras, los viñedos y, por último, los bosques y montes comunales. En Maderuelo, los caminos que parten de la villa de forma radial se han mantenido hasta nuestros días, excepto los inundados parcial o totalmente por el embalse, abandonados al perder sus puentes y vadeaderos. Con la llegada de nuevos colonos, la villa verá cómo se van roturando tierras hasta el momento incultas. Previamente, los antiguos pobladores se han encargado de amojonar sus propiedades, para evitar que dichas tierras pasen a manos de los recién llegados. La mejor o peor calidad de los suelos determina la asimétrica roturación de tierras. En el caso de Maderuelo, las zonas altas (el páramo) no se roturaron hasta tiempos relativamente recientes. Poco a poco, los cultivos van ganando espacio a las masas boscosas y los yermos. Esta forma de ocupación provoca la dispersión de las propiedades al tener un mismo propietario tiene tierras en parajes diversos, ya que los primeros pobladores buscan la diversificación de cultivos y la mejor calidad posible de los suelos. Los huecos que quedan entre estas parcelas se irán ocupando a medida que lleguen nuevos colonos. El resultado de todo esto es un mosaico de tierras cultivadas, con diferentes tipos de cultivo, alternado con zonas yermas (eriales, prados, bosques, que son de utilización común). Obviamente, hay una tendencia a agrupar las tierras cultivadas lo más cerca posible de la población, quedando paulatinamente el bosque desplazado hacia zonas periféricas. En consonancia con la preponderancia de los cultivos cerealísticos, a lo largo de los ríos comienzan a instalarse molinos hidráulicos para la obtención de harina. Las menciones en documentos a tierras de cereal son muy frecuentes, superando siempre a las mismas menciones de viñedos (hay muchas viñas, pero siempre en menor número que las tierras de panes). Árboles frutales y huertos ocupan un lugar secundario en el paisaje. Los frutales requieren una gran inversión en trabajo y un periodo inicial improductivo, por lo que su uso se reduciría a esquinas y laterales de huertos (costumbre que aún se puede adivinar observando la tipología de los huertos de Maderuelo). Los huertos también requieren de un trabajo y riego continuados, por lo que, en general, son de escasa superficie y cercanos a la población. Poco a poco, como hemos dicho, el aumento de población va poniendo en cultivo tierras yermas, por lo que a finales del siglo XII, en la zona Nordeste de Segovia los bosques ha retrocedido en beneficio de nuevas tierras de labor.
|
||
La ganadería es una labor predominante en la Extremadura, por encima de la agricultura. Podemos distinguir dos tipos de ganadería:
|
||
|
||
|
No siempre las cosas eran tan sencillas. Surgían pleitos entre villas cercanas debido al aprovechamiento de los baldíos situados en zonas de linde. De ahí que se tienda a marcar detalladamente dónde se sitúan los mojones. Igualmente, la puesta en cultivo de baldíos (por el aumento de población) resta terreno para pastos pese a que la cabaña ganadera no deja de crecer. Entre los siglos X y XIII, hay grandes masas de bosques en la Extremadura segoviana. Para comprobarlo, no hay más que echar un vistazo a la toponimia de nuestra zona:
Todos aquellos lugares que, por su altitud o por su suelo, no son aptos para el cultivo quedan cubiertos de bosques. Un ejemplo lo vemos en la donación de la heredad de Sotosalbos por parte del concejo de Segovia a la Iglesia de Santa María de Segovia (sede del obispado), en 1116: en dicha donación se adivina que dicha heredad (de gran extensión) está toda yerma y cubierta de grandes bosques. Tan poco valor tiene dicho terreno que el obispo en 1133 dona una tercera parte al Monasterio de Ntra. Sra. De la Sierra y seis años después, se dona a Munnio Vela el término de Collado Hermoso, una gran extensión de terreno pero poco productivo (solamente obliga el obispo a que el tal Munnio Vela pague un diezmo de lo que se produzca).
|
|
|