PLAZA DEL
CASTILLO
Su nombre nos revela un pasado militar y los vestigios de un torreón lo
atestiguan. Esta plaza es realmente un punto de encuentro entre la calle
de Arriba y la de Abajo, asentándose sobre una explanada que estuvo
deshabitada hasta el primer tercio del siglo XX, cuando la presión
demografica obligó a los maderolenses a habitar los espacios libres
intramuros. Presenta una pendiente inclinada y su punto más bajo
coincide con el antiguo foso del castillo que protegía el acceso Norte
a la villa. De ahí parten dos antiguos caminos que descienden por la
Solana hasta encontrar los puentes de San Andrés y Viejo. Esto nos hace
suponer que en ese punto debió existir una puerta, hoy olvidada.
En el lado opuesto, recogiendo las aguas de lluvia se abre un arbollón
o argolla, que antaño vertía hacia la Umbría. Muchas de las casas que
rodean esta plaza han respetado un estilo homogéneo, lo que la
convierte en otro de los rincones con encanto de Maderuelo. Sin embargo
ha sufrido evidentes transformaciones. Por ejemplo, hasta mediados del
siglo XX la calle de Arriba seguía una trayectoria más cercana a
la muralla, sobre una cota inferior a la actual. |